#Auzoetxe: Espacio para la participación y empoderamiento comunitario en barrios

Hace un tiempo estuve trabajando con Paisaje Transversal en el desarrollo de este proyecto de investigación y encuadre. Os lo comparto, porque además va a dar que hablar con el tema de la regulación y cesión de los espacios de gestión vecinal, colectiva y comunitaria en barrios y pueblos en los futuros años.
Enlace a la noticia en su blog pinchando AQUI

Entre noviembre de 2013 y finales de 2014 Paisaje Transversal realizamos un servicio de asesoría al Área de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Donostia, para la redacción del documento Marco conceptual para Auzoetxe (Casa de barrio en euskera), un espacio para fomentar la participación y el empoderamiento comunitarios en los barrios de la ciudad. Para este proyecto contamos con la inestimable colaboración de Javi Santos, politólogo y dinamizador social con el que ya hemos estado involucrados en otras iniciativas relacionadas con la participación ciudadana.
Auzoetxe se define como un espacio para que las ideas, proyectos, conflictos comunitarios tengan un «nido» donde se refuerce el asociacionismo como forma de organización social, tanto a nivel de barrio, como a nivel de ciudad y se articulen los debates y propuestas desde la comunidad, barrio, a la ciudad y viceversa. Donde se genere un punto de encuentro, y que pueda establecerse como un espacio de relación cercano entre el barrio y el Ayuntamiento.
Para ello, es importante que surja desde la vecindad una dinámica que favorezca la posibilidad de apropiarse de los espacios, y que incida en la importancia de recuperar y habitar el espacio público, como potencia de generar un «común» abierto, y construido entre todas las personas, atendiendo y trabajando desde ellas.
Desde Paisaje Transversal venimos trabajando estos conceptos en lo que se denomina «régimen de procomún», y que comprende aquellas acciones que tienen el foco en el propio desarrollo local del entorno, que parten desde la participación de su comunidad y atienden a la diversidad de la misma (cultural, ideológica-identitaria, condición socioeconómica, edad, de género, etc.).
A la hora de definir el concepto de Auzoetxe se tienen en cuenta las siguientes ideas básicas.
  • Que sus características y acciones serán implementadas respetando siempre a la comunidad donde se vaya a implantar, siendo un espacio de impulso, de participación y de vida comunitaria, creando un espacio común desde la diversidad.
  • Auzoetxe entiende el barrio como sujeto activo y creativo. Y plantea la gestión cívica del espacio como la base de la relación de la Administración Pública con el mismo. Es un espacio construido colectivamente a través del sentimiento de identidad y de pertenencia, superando la dicotomía público-privado e instalándose en la idea del procomún.
  • Auzoetxe se concibe como un espacio en el que se generen debates, actividades, conferencias, así como el desarrollo de nuevas ideas y proyectos. Un debate construido desde la diversidad de pareceres, opiniones y posicionamientos políticos, en el que se pueda dialogar y contrastar opiniones desde el respeto.
Para la implantación de Auzoetxe en un territorio se propone la creación de una Asociación de Barrio, como elemento común y sin ánimo de lucro, que aglutine las singularidades de ciudadanía y asociaciones que suscriban los valores propios de Auzoetxe; y del Ayuntamiento, cuyo papel será fundamentalmente garante, promocional y funcional en tanto a los distintos compromisos que éste tiene con el espacio (lógica del «dejar hacer» y la corresponsabilizad), y no así en la gestión del mismo o en las decisiones que en él se tomen.
Se establece un modelo de gestión cívica, constituyendo una comisión gestora del espacio conformada por diversos agentes representantes del barrio, y que tomará las decisiones de manera consensuada, transparente, horizontal y abierta, generando espacios abiertos que favorezcan la participación de todas las personas, en nivel de igualdad.
Finalmente, se propone la definición de los canales de comunicación de Auzoetxe (internos y externos, físicos y digitales) que garanticen una correcta difusión y una transparencia adecuada de las actividades que se desarrollan en Auzoetxe, de manera que pueda quedar reflejado el valor y cualidades diferenciales que éste aporta en el barrio y la ciudad.
Créditos de las imágenes:

Imagen 1: Auzoetxe como punto de encuentro en el barrio (fuente: Paisaje Transversal)
Imagen 2: Auzoetxe como ágora (fuente: Paisaje Transversal)
Imagen 3: Auzoetxe como espacio desde el que fomentar el respeto y la diversidad (fuente: Paisaje Transversal)

BBPP: Miradas positivas para transformar un barrio

Dentro del trabajo como dinamizador vecinal, en el que llevo cerca de 10 años, me ha tocado en estos últimos meses escribir la buena práctica. Esta se plantea en una acción a lo largo de los 4 años que llevo trabajando en San Cristóbal, cuya acción se ha centrado en intentar cambiar la imagen y mirada peyorativa que la vecindad tiene sobre su propio barrio, su presente y sus posibilidades de futuro, a través de una acción sobre las redes sociales, tanto las de internet, como las comunitarias para cambiar la mirada y la manera de mirar, hacia un enfoque apreciativo que favorezca la participación en la diversidad.

Muchas de estas acciones o claves se han venido reproduciendo en este blog, pero quizás aquí se pueda entender parte del proceso.

Esta acción se ha definido a través de los siguientes objetivos:

OBJETIVO GENERAL:

Crear un imaginario común a través de la idea de “vecindad inclusiva”: Este concepto se define como una identidad que se coloca en un plano superior, en este caso el barrio (como relación cercana, de comunidad). Que aprovecha el potencial de lo común (comunidad, centros escolares, hitos, necesidades compartidas), para desde la acción práctica, ir construyendo una red de actores del barrio, de origen diverso y cuyo foco es la mejora total o parcial (sector educativo, arte y cultura, juventud, mujer, deporte, etc) del territorio que habitan, en este caso como hemos dicho, el barrio.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

– Asentar una red vecinal que genere acciones comunitarias en el barrio que tenga como fin la transformación social del barrio.

– Canalizar procesos y acciones que tengan como fin reconducir la deriva del barrio hacia un proceso activo e inclusivo.

– Conquistar el espacio público desde valores de participación, convivencia y creatividad.

– Llevar a acabo actividades que favorezcan un cambio del imaginario del barrio a un barrio que se quiera y se cuide.

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2a Buena Practica Miradas positivas para transformar un barrio

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El eco comunicativo y social de la emoción y el sentir humano. Breve esbozo para una sociología de las emociones

Compilando información de otros lados: http://ssociologos.com/2015/01/09/el-eco-comunicativo-y-social-de-la-emocion-y-el-sentir-humano-breve-esbozo-para-una-sociologia-de-las-emociones/

El eco comunicativo y social de la emoción y el sentir humano. Breve esbozo para una sociología de las emociones

Publicado por: Miguel Ángel Guerrero Ramos enero 9, 2015

El ámbito sociopolítico de la emoción es tan complejo como interesante. En él podemos encontrar desde altas instancias gubernamentales que promueven el odio para defender ciertos intereses particularistas, hasta grandes eventos en su mayor parte ligados a la farándula o al ámbito deportivo, que muy a menudo son revestidos con cierto cariz pasional y emotivo sobresaliente, un cariz con el cual se busca conformar cierta centralidad o cierto foco de poder comercial, social e incluso político. Una centralidad social constituida mediante una influencia conscientemente ejercida sobre la emoción humana, es decir, de una u otra forma, existe hoy en día una gestión política de las emociones la cual posee, cabe decir, dinámicas estrechamente vinculadas a altas instancias estructurales. Unas dinámicas que, de cualquier forma, no están debidamente orientadas y coordinadas a causa del desconocimiento ontológico de las emociones y su subsecuente asociación metafísica, por parte de las grandes organizaciones supranacionales. Así, por ejemplo, se combate la pobreza principalmente por las carencias, por los males físicos o la desigualdad que esta ocasiona en un determinado marco de poder, y no tanto por los estados emotivos de soledad o tristeza que genera, sumamente ligados estos hoy en día y desde hace mucho y en forma excesiva a la dimensión de lo individual. De esta forma, tenemos que la gestión institucional de las emociones por fuera del ámbito comercial, es bastante precaria, bastante mal conducida, y ello debido a su escasa y casi que nula asociación con el sentido de lo político y estructural.

El estudio académico y social del sentir y la complejísima infinidad de la dimensión emocional

Una de las ideas que se encuentran en el presente texto afirma que las emociones deberían tener un peso mucho más predominante no sólo en el ámbito académico sino también en la gestión política de la vida misma, una dimensión social que Michel Foucault llegó a encerrar cierta vez en sus respectivos análisis bajo el concepto de “biopolítica” (entendida esta, a grandes rasgos, y de forma excesivamente resumida, como una gestión política de la vida, o una intervención directa del poder en la vida humana (2004)). No obstante, las emociones parecen estar hoy por hoy, para dichos efectos, muy en un segundo o tercer plano, obviando con esto que el ser humano es un ser principalmente emotivo. Que el ser humano es capaz de captar el presente, el pasado y el futuro y de manifestarlos en forma de emociones a cada segundo o a cada instante de su propio tiempo personal y a lo largo de toda su vida.

Ahora bien, en lo que atañe al estudio y comprensión social de las emociones, algunos autores como Giazú Enciso (2014), señalan que las ciencias sociales en general, han adquirido un giro afectivo desde hace algunas cuantas décadas atrás. Giazú Enciso (2014), más exactamente, afirma que ya para finales de los años sesenta y setenta del siglo XX se trabajaba en varios sectores de la academia en poder liberar a las emociones de su condición de objetivo único de las ciencias biológicas y naturales, y en poder explicarlas a ellas, es decir, a este particular fenómeno del trascurrir cotidiano de lo humano, utilizando metodologías cualitativas que, a su vez, permitiesen cierto grado heurístico de interpretación. Luego, intentos como los de Stanley Schachter y Jerome Singer (1962), o Magda Arnold (1960) (de acuerdo con Enciso), se acercaron bastante a explicar las emociones como un código expresivo y cultural bastante sujeto y plausible de interpretación analítica. Ya para 1994, Rom Harré, afirmaba que existía un pequeño número de emociones básicas y que el resto eran construidas socialmente. Así, Giazí Enciso nos dice, finalmente, que gracias a trabajos como los de Claire Armon-Jones (1986) y James Averill (1986), se pudo imponer una visión socioconstruccionista de las emociones en el ámbito de lo social.

Y así, siguiendo dicha línea, ya para la actualidad muchos autores como Tania Rodríguez (2008), consideran que las emociones indican, expresan o revelan las ideas y sus niveles de apropiación. De hecho, la autora citada afirma que “identificar el tipo de emociones que generan los significados culturales en cada caso particular, permite enfrentar metodológicamente la complejidad de la significación cotidiana y sus niveles de apropiación” (Rodríguez: 2008, p. 146). Sin embargo, dicha autora también afirma que las emociones son tantas y tan diversas que no son asibles de una manera omniabarcante. Esta singular característica de las emociones, cabe decir, es la que ocasiona que exista una separación metodológica entre las internalidades de la emoción y sus externalidades. Las internalidades son sus esencias constitutivas, sumamente desconocidas, realmente complejas y revestidas estas de un indudable matiz metafísico, mientras que lo que aquí llamo externalidades, son, en cambio, los códigos culturales y los elementos del lenguaje que, desde un plano hermenéutico, han sido objeto de posibilidad interpretativa desde una perspectiva socioconstruccionista.

Sin embargo, a pesar del gran avance de poder contar con los inicios de una teoría social de la emoción basada en la identificación de expresiones culturales, una teoría prácticamente inexistente durante todo el siglo XX, las emociones aún siguen estando muy poco vinculadas a una comprensión de su gestión biopolítica, y, en general, muy poco vinculadas, más allá de lo cultural, expresivo y simbólico, al plano de lo estructural. Por otra parte, no olvidemos que las desconocidas cualidades intrínsecas de las emociones, aun despiertan, lamentablemente, ciertos recelos en el ámbito académico. Al respecto, en un artículo titulado “La virtualidad de las emociones y su comunicación en la era digital: las emociones humanas como un proceso comunicativo de potencialidades interiores” (2013), ante el cual el presente artículo es una especie de nota complementaria, hablaba sobre la superación de dichos recelos y sobre una teoría de la emoción ligada no solamente a lo político, sino también a los medios de comunicación. Una tarea sumamente necesaria para los actuales días.

Las emociones humanas como categoría biopolítica y epistémica universal

Líneas atrás afirmaba que el ser humano es capaz de captar el presente, el pasado y el futuro y de manifestarlos en forma de emociones a cada segundo o a cada instante de su propio tiempo personal y a lo largo de toda su vida. En ese sentido, no cabe la menor duda de que la manifestación emocional es un componente de hondísimas expresiones vitales presente en muchos seres vivos y con la particularidad de que en los seres humanos puede ser administrado de forma más o menos consciente. Muchos seres vivos, de hecho, experimentamos sensación, y una sensación profunda y emotiva, que, en los seres humanos, adquiere características simbólicas sumamente complejas. El componente emocional, por tanto, es eje de los actos, de las apropiaciones discursivas o incluso de las manifestaciones más performáticas, en términos de Jeffrey Alexander (2005), de la vida cotidiana.

A raíz de ello, sería conveniente otorgarle a las emociones un peso mucho mayor en el ámbito consultor estructural, y debería estar en primera línea cuando de gestión u organización de la vida, o de elaboración de políticas públicas se trata (no podemos desvincular las políticas públicas por más manifestación social construida y simbólica que pueda llegar a ser, de los elementos internos constitutivos de las vitalidades humanas). No obstante, hoy en día el panorama no es del todo así. Sucede, de hecho, algo muy similar a lo que Vivek Chibber afirma que sucede con categorías como la de “explotación”, que han dejado de ser universales en los estudios poscoloniales a raíz de la diversidad y falta de unión que en ellos se expresa día con día. De ahí que, para un mundo desigual, y lleno de grandes y pequeños horrores internos y externos disfrazados impunemente de cotidianidad, y en un entorno donde el principal componente valorativo es el de la “competitividad”, categorías como la de “explotación”, o “emoción”, sin duda, pueden resultar cruciales.

Un reconocimiento de las emociones como categoría universal de primer orden, bien podría caer dentro del ámbito aún en construcción, aunque con un gran acervo de literatura actual, de la biopolítica. Se trataría, en consecuencia, de la gestión de las emociones que hoy a duras penas se reduce a tareas superficiales de censura. A tareas superficiales de defender ciertos derechos básicos y ciertas dignidades que, aunque son un logro descomunal e importantísimo, dejan de lado el hecho de cómo se sienten las personas y los grupos humanos. Al respecto, se podría pensar que la principal meta sería la de procurar emociones de bienestar, sin embargo, todo el plano de los paradigmas de las emociones en la actualidad, también necesita una revaloración gigantesca. Claro, por desgracia, la procura de la felicidad, y no la eliminación de gran parte de la tristeza, es nuestro principal paradigma actual en el plano emotivo cultural y simbólico a nivel mundial. Y para empeorar las cosas, esta felicidad, como proyecto personal, se desenvuelve hoy, de acuerdo con muchos autores, de forma bastante líquida (Bauman) y superficial, de forma tal, que, por ejemplo, según Giogio Agumben, el sexo y el exhibicionismo han remplazado al amor.
Hablar de gestión biopolítica de las emociones es un asunto que obviamente ha de despertar un temor gigantesco. De hecho, puede que no haya otra cosa que haga más complejo al ser humano que el mismo componente emocional. Podemos intuir incluso, si pensamos un poco a profundidad, que, por ejemplo, una vida en la cual no se experimente nunca, siquiera un poco de tristeza, es una vida realmente vacía. Podemos intuir, por tanto, que la complejidad emocional va mucho más allá de los problemas de la inconsciencia y los deseos reprimidos (rara vez se habla de los deseos que estarán por reprimirse, es decir, en tiempo futuro, y mucho menos aún a causa del orden estructural).

Finalizo este breve texto afirmando que, uno, como acostumbro ensayísticamente, esta clase de textos no son más que la presentación de ideas muy generales, y que obviamente poseen todos los defectos de fondo que poseen las ideas que de por sí han sido construidas de forma muy general. Dos, que la intención principal simplemente es la de invitar al pensamiento y la reflexión. Y tres, que, respecto a las emociones, no debemos olvidar que aunque las estrategias sociales que se desenvuelven en torno a ellas en el corto y mediano plazo son sumamente difusas, no por ello debemos obviarlas de su estudio académico o de asociarlas con las estructuras sociales o la forma en la cual se desenvuelven cada día en dichas estructuras y sus particularidades. Las emociones siempre serán un asunto social desde que haya eventos o personas que nos hagan sentir algo en lo más interno. Son un asunto social, siempre y cuando consideremos, asimismo, que ellas tienen la capacidad de cambiar un estado de cosas.

Bibliografía:
Agumben, Giogio, (1990), La comunità che viene.
Alexander, Jeffrey (2005), Pragmática cultural: Un nuevo modelo de performance social. En: Revista Colombiana de Sociología. ¡SS!\: 0120-1 ‘í9X N” 24 2005. pp 9 -67.

Bauman, Zygmunt (2005). Amor líquido: Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos. ([1]). México. Fondo de Cultura Económica.

Chibber, Vivek (2014). Capitalism, Class, and Universalism: Escaping the Cul-de-sac of Postcolonial Theory,” The Socialist Register, 2014.

Enciso Domínguez, Giazú y Lara, Alí (2014). Emociones y ciencias sociales en el s. XX: La precuela del giro afectivo. Athenea Digital, 14(1), 263-288. http://dx.doi.org/10.5565/rev/athenead/v14n1.1094

Foucault, Michel, (2004), Naissance de la biopolitique, En: Cours au Collège de France (1997 y ss.).

Guerrero Ramos, Miguel Ángel (2013), La virtualidad de las emociones y su comunicación en la era digital: las emociones humanas como un proceso comunicativo de potencialidades interiores. En: El mundo de hoy y los entornos virtuales. Eumed.net

http://www.eumed.net/libros-gratis/2013a/1318/comunicacion.html

Rodríguez Salazar, Tania, (2008), El valor de las emociones para el análisis cultural. Papers 87, 2008 145-159.

Fuente imagen pixabay.com

El significado de habitar

El mundo espectáculo se olvida de lo cotidiano. Las grandes experiencias de pequeñas transformaciones no serán contadas. O si?
Estaba yo pensando en que una de necesidades de los barrios dormitorios, o aquellos en los que una gran parte de la población, los utiliza únicamente para dormir, es que es necesario que sea Re-Habitados. Porque desde el habitar se conseguía que la gente viviera e hiciera vivir el barrio. Le sumáramos inputs de crecimiento exponencial hacñia arriba y expansivo hacia los lados de grados de desarrollo. Ya que mucha de esta gente que no habita el barrio, sin embargo suele desarrollar su carrera y sus conocimientos en otra serie de espacios. Poner los saberes al servicio del barrio, de manera colectiva, es imprenscindible. ¿Cómo lo pasamos de algo imprenscindible y entendemos obligatorio, a una apuesta que se quiera hacer sin obligación y desde las ganas? No queda muy claro, pero es lo que queremos ir viendo en #alterbarrio.
Os dejo un texto que he encontrado mientras buscaba lecturas sobre el termino HABITAR
El significado de habitar
Manuel Saravia Madrigal
Valladolid (España), marzo de 2004.

Espigando en los textos del propio Ivan Illich, veamos qué significa, en su pensamiento, el hecho de habitar.

Habitar es la huella de la vida

Habitar es la huella de la vida. Habitar es dejar huella. Hay dos textos de Ivan Illich que tratan específicamente de la cuestión de habitar: La reivindicación de la casa (Illich, 1985) y El mensaje de la choza de Gandhi (Illich, 1978). En este último se lee lo siguiente:

«Las bestias tienen madrigueras; el ganado, establos; los carros se guardan en cobertizos y para los coches hay cocheras. Sólo los hombres pueden habitar. Habitar es un arte. Únicamente los seres humanos aprenden a habitar.»

Insiste en la profunda relación entre habitar y vivir, y en sus derivaciones: la habitación, como huella de la vida (nunca acabada, nunca completamente planificada), florece y decae al compás de los esplendores y fracasos de sus habitantes.

«La casa no es una madriguera ni una cochera. En muchas lenguas, en vez de habitar puede decirse también vivir. ¿Dónde vive usted?, preguntamos, cuando queremos saber el lugar en el que alguien habita. Dime cómo vives y te diré quién eres

Considera Illich que, al igual que en otros ámbitos a los que dedica sus análisis, también en el campo que ahora denominamos la vivienda, ha habido una pérdida. «La equiparación de habitar con vivir procede de una época en la que el mundo era habitable y los hombres habitantes. Toda actividad se reflejaba y repercutía en la habitación. La habitación era siempre huella de la vida». Una huella que podía adoptar múltiples formas, pero siempre dejar rastros, señales, vestigios. Y siempre, permanentemente inacabada. Como elemento vivo, reflejo de la vida, siempre considerada inacabada hasta que concluye la vida de los moradores:

«La vivienda tradicional nunca estaba acabada en el sentido en que hoy decimos que un bloque de pisos o de apartamentos se entrega llave en mano. A diario remiendan la tienda sus moradores, la levantan, la extienden, la desmontan. La casa de labor florece o decae con la prosperidad y el número de sus ocupantes; a menudo puede apreciarse desde lejos si los hijos han abandonado ya el hogar paterno o si los viejos han muerto.»

Los barrios de la ciudad corrían una suerte pareja.

«Un barrio de una ciudad nunca estaba terminado: hasta la época de los soberanos absolutos, en el siglo XVIII, los barrios residenciales de las ciudades europeas eran el resultado no planificado de la interacción de numerosos artistas constructores.»

Habitar un territorio es reconocerlo y recorrerlo

Habitar un territorio es marcarlo, lo acabamos de decir; pero también reconocerlo y recorrerlo. Ivan Illich solía hablar del «equilibrio múltiple»; y recordaba que la vida humana sólo se da en una situación de equilibrio de numerosas facetas y dimensiones. Voy a señalar una serie de campos relacionados con el hecho de habitar (un lugar, un territorio, una ciudad, un barrio), e indicar en ellos condiciones de equilibrio que posibilitan la vida y nos permiten, en consecuencia, considerarnos habitantes.

Por de pronto, habitar un territorio es recorrerlo a pie. Sólo así es posible crear un ambiente a lo largo de la propia ruta. Andando se responde a un mundo que se ofrece gratuitamente al caminante. Al andar, se quiebra el monopolio sobre la imaginación de los consumidores, en cuanto al transporte y la movilidad. Se responde a la capacidad innata de moverse. Desde luego, hay que contar con un espacio de madurez tecnológica. Pueden no bastar los pies. «En términos de circulación, éste es el mundo de aquéllos que han ensanchado su horizonte cotidiano a trece kilómetros, montados en su bicicleta. Al mismo tiempo es el mundo marcado por una variedad de motores subsidiarios disponibles para cuando la bicicleta no basta y cuando un aumento en el empuje no obstaculiza ni la equidad ni la libertad» . Pero la base insustituible del movimiento es el andar.

Habitar un territorio es también viajarlo. «Cualquier lugar está abierto a toda persona que lo viaja sin roturar la tierra» . Viaje corto, pero igualmente la posibilidad de los viajes largos, donde el mundo está a disposición de todos, «a su albedrío y su velocidad, sin prisa o temor, por medio de vehículos que cruzan las distancias sin roturar la tierra, sobre la cual el hombre ha caminado con sus pies por cientos de miles de años» . Al viajar se atiende a la necesidad de búsqueda, a la persecución de lo que enseña el vacío, el silencio, de lo que no se muestra con la evidencia: una forma de viaje radicalmente amenazada hoy.

Pero si es moverse y desplazarse, habitar un territorio es también demorarse en él y sobre él. Perder el tiempo, calentarse al sol. Estar, sin hacer nada, en los lugares: la contemplación, la pulsión de la inacción, el descanso, la respiración. Una contemplación siempre vista con recelo por el sistema (por cualquier sistema), si no va acompañada de alguna componente económica. Se podía hablar también de que habitar un espacio es recordarlo (aludir a los precedentes, conjugar sobre él metáforas), soñarlo (abrirlo al horizonte), recordar soñando. Porque, en efecto, habitar es soñar: «Los sueños han dado forma siempre a las ciudades; y las ciudades, a su vez, han inspirado sueños» (Illich, 1989!). Habitar un territorio es, digámoslo otra vez, tomarlo y marcarlo; aun bien con nuestras emociones, sentimentalmente, y con nuestras ilusiones.

¿Qué equilibrios, pues, hay que garantizar? Los de la movilidad, el descanso, la conservación. Tres facetas radicalmente amenazadas.

Habitar un territorio es convivirlo

Habitar un territorio es convivirlo. Una relación convivencial que siempre es nueva. La convivencialidad es la acción de las personas que participan en la creación de la vida social. Para Illich, «trasladarse de la productividad a la convivencialidad es sustituir un valor técnico por un valor ético, un valor material por un valor logrado». La convivencialidad es «la libertad individual, realizada dentro del proceso de producción, en el seno de una sociedad equipada con herramientas eficaces». Implica renunciar a la sobreabundancia y al superpoder (ya se trate de individuos o de grupos). Lo cual redunda en renunciar a la ilusión que sustituye la preocupación por lo prójimo, por lo más próximo, «por la insoportable pretensión de organizar la vida en las antípodas» Habitar una región es sentir, asumir, valorar la presencia de las comunidades que la pueblan. Lo que significa, en primer lugar, el derecho a un hábitat comunal. Pero el arte de habitar no sólo crea espacios interiores. También fue siempre y en todas partes habitable el espacio situado más allá de nuestros umbrales. «Aún hoy, en los países cálidos, la mayoría de la gente se pasa una buena parte de su vida en la calle. Este espacio habitable fuera del propio hogar son las zonas comunales, lugares que sirven a muchos grupos y a cuyo uso de todos tenemos derecho, aunque sólo en la forma comúnmente reconocida por la comunidad. El portorriqueño que llega a Nueva York utiliza la calle con toda naturalidad como un bien común. Y el turco residente en Berlín sigue practicando su costumbre de sentarse en una silla en la calle a charlar, apostar, discutir o hacerse servir un café. Muy lentamente caerá en la cuenta de que en nuestros países desarrollados el progreso ha convertido las calles en carreteras y el tráfico rodado amenaza a puestos callejeros y bancos, al comercio, al chismorreo, al juego y al trabajo. Hasta ahora, el progreso económico ha supuesto siempre y en todas partes la ruina de las zonas comunales y la reclusión de las personas en jaulas de cemento. Así, poco a poco, el mundo se ha vuelto inhabitable». Habitar un mundo significa depender de otros en el acto mismo de habitar (y asumir esa dependencia personal). E intervenir en su transformación humana: participar. En este sentido, participar significa vivir y relacionarse de un modo diferente. Pero «sobre todo implica la recuperación de la libertad interior propia, es decir, aprender a escuchar y compartir, libre de cualquier miedo o conclusión, creencia o juicio predefinidos. En la medida en que la libertad interior no es necesariamente dependiente de la libertad exterior, su recuperación es una cuestión esencialmente personal, y puede llevarse a cabo aun en la cárcel, o bajo las condiciones mas represivas». Esa libertad habilita a uno para el florecimiento de la propia vida, pero también para contribuir de forma realmente significativa a la lucha por una mejor vida de todos los demás. En este caso, «la libertad interior le da vida a la libertad externa, haciéndola posible y dándola sentido». Lo que exige el uso de la razón, de esa razón común que nos habita a todos. Y como condición, estar atentos a evitar la corrupción del lenguaje cotidiano (otra de las mayores preocupaciones de Ivan Illich).

Y como condición de convivencia: la austeridad, la renuncia (que no excluye, en absoluto, los placeres, sino sólo los que degradan la relación personal). Hablamos más arriba del equilibrio. Illich señala como una de las piedras angulares de su pensamiento el concepto del «umbral de mutación». El umbral en el que, al verse superado, se rompe algún equilibrio social básico. En lo que nos ocupa: el límite que separa el terreno inhóspito del habitable. En este sentido puede hablarse de la última mutación que afecta al territorio y las ciudades: la de la hospitalidad. Que no puede definirse desde la arrogancia del técnico (esas «figuras de una caridad pervertida»), sino como condición de que las personas puedan mirarse cara a cara, sin intermediarios (cabe aquí recordar la durísima crítica de Illich a los planificadores, en el artículo de la choza de Ghandi o en el libro Profesiones inhabilitantes). Abrir el territorio, la ciudad, al de fuera. A que lo recorra, lo comparta, lo construya, lo entienda. Habitar un territorio es apropiárselo (hacerlo propio), pero también extrañarlo (abrirlo al otro). Incorporarlo al juego de los signos de apropiación y extrañamiento.

Creo que también puede formularse esta idea conforme a uno de los autores preferidos de Illich, Karl Polanyi, para quien en nuestra sociedad conviven superpuestos dos dominios, dos mundos (dos redes de organización social entrelazadas): uno dominado por la economía del mercado único (con la tecnocracia, el progreso técnico, la tecnoutopía); y otro propio de la protección social. Este último sería el que permite y conserva la habitabilidad, en el mismo espacio que quiere a su vez hacer suyo el mercado.

Habitar es construir

Habitar es construir. Usando sus manos y sus pies las personas transforman el espacio, simple territorio para el animal, en casa y patria. Puede ayudarse en su quehacer de herramientas, de máquinas. Aunque «más allá de un cierto punto, el uso de energía motorizada inevitablemente empieza a oprimirlo». Por eso decimos que habitar es hacer, manipular, utilizando una herramienta manejable y manipulable. Por medio de la tecnología denominada intermedia. «Desde el momento en que se te hace necesario un micrófono, te aúpas inevitablemente a una plataforma demagógica». Y algo parecido podría decirse del coche o del ordenador (recordar aquí el significado de lo vernáculo y las cuatro bandas de Cuernavaca). Es lógico Illich que valorase la autoconstrucción. En la introducción al libro coordinado por su amigo Franco de La Cecla (Il potere di abitare) escribió: «Hablamos de la fabricación de la vivienda o de la entrega a la asistencia médica. Los hombres ya no se consideran aptos para curarse a sí mismos ni para construirse sus viviendas». Y sin embargo sólo a través de esas acciones (cuidarse, construir la propia morada, cuidar al vecino, colaborar en las construcciones de los vecinos) se vive la libertad. «Debe quedar claro que la dignidad del hombre sólo será posible en una sociedad autosuficiente, y que disminuye al desplazarse hacia una industrialización progresiva».

Habitar un territorio es construirlo, valorando los materiales primeros que ponen en marcha la imaginación material. Y los vestigios (de un mundo pasado) en el lugar, donde la economía queda afuera. Como dijimos, Illich advierte de la conveniencia de observar la evolución de varios umbrales de mutación, cuyo desbordamiento quebraría la posibilidad de habitar. Habitar es ser consciente «del espacio vital y la limitación temporal». La persona integra a los dos por medio de su acción. La energía, transformada en trabajo físico le permite integrar su espacio y su tiempo. «Privado de energía suficiente se ve condenado a ser un simple espectador inmóvil en un espacio que le oprime».

Habitar un territorio es construirlo, atendiendo al impulso natural a la construcción, excluyendo el uso herramientas opresoras. Pero en los últimos tiempos la evolución de la construcción de la ciudad se ha dirigido en sentido contrario. Illich nos ofrece su propio relato de estos hechos. «En la primera mitad del siglo XIX, el capitalismo y la revolución industrial produjeron cambios drásticos en la configuración de las ciudades, especialmente en la Europa noroccidental. Cada vez más gente fluía a los viejos barrios, proliferaban las fábricas y los humos industriales flotaban sobre las calles cubiertas de aguas de albañal. Superpoblada y desordenada, la ciudad enferma, como decía la metáfora, demandaba un nuevo tipo de planeamiento que diera soluciones al desenfrenado caos urbano. Ciertamente, los funcionarios y reformadores de esas ciudades eran quienes estaban más preocupados con las normas de la salud, las obras públicas y las intervenciones sanitarias, y quienes primero pusieron las bases de un planeamiento urbano global. La ciudad comenzó a ser concebida como un objeto, analizada científicamente y transformada según los dos requerimientos principales del tráfico y la higiene. Se supuso que la respiración y la circulación debían ser restaurados en el organismo urbano, que había sido abrumado por una presión súbita. Las ciudades fueron diseñadas o modificadas para asegurar una apropiada circulación del aire y del tráfico y los filántropos se propusieron erradicar los espantosos barrios marginales y llevar los principios morales correctos a sus habitantes. El rico significado tradicional de las ciudades y la más intima relación entre ciudad y morador fueron entonces erosionados a medida que el orden higiénico-industrial devino dominante. Mediante la deificación del espacio y la objetivación de la gente, la práctica del planeamiento urbano conjuntamente con la ciencia del urbanismo, transformó la configuración espacial y social de la ciudad, dando nacimiento en el siglo XX a lo que se ha llamado la taylorización de la arquitectura».

Habitar una ciudad o un territorio es entenderla, comprenderlo

Habitar una ciudad o un territorio es entenderla, comprenderlo. Recorrerlo, manipularlo, compartirlo…y entenderlo. La ciudad y el territorio son hechos culturales, y no cabe entenderlo sino a través de los hábitos de conocimiento. Lo que implica tanto aprender como desaprender. Illich insiste en un aprendizaje crucial para nuestro tiempo: aprender a renunciar. «Es más fácil desechar los rascacielos con ineficientes acondicionadores de aire de San Juan de Puerto Rico que extinguir el anhelo por un clima artificial. Y una vez que este anhelo se ha convertido en una necesidad, el descubrimiento del confort en una isla expuesta a los vientos alisios, se hará muy difícil.»

La definición experta de las necesidades puede «quebrar el cimiento cultural de la pobreza», al redefinir la naturaleza humana en función de los intereses profesionales. Las necesidades, entonces, aparecen como la condición normal del homo miserabilis. Representan algo que está definitivamente fuera del alcance de la mayoría. «Bajo el gran peso de las nuevas estructuras, el cimiento cultural de la pobreza no puede permanecer intacto; se quiebra. La gente es forzada a vivir en una costra frágil, debajo de la cual acecha algo enteramente nuevo e inhumano». En la pobreza tradicional, la gente podía contar con algunos colchones culturales. Y siempre estaba el nivel del suelo del cual de ender, como ocupante ilegal o como mendigo. De este lado de la sepultura nadie podía caer más abajo que el piso. «El infierno era un verdadero pozo, pero era para aquéllos que no habían compartido con el pobre en esta vida, y deberían sufrirlo después de la muerte. Esto ya no vale. Los marginales modernizados no son mendigos ni holgazanes. Ellos han sido embaucados por las necesidades que les atribuye algún alcahuete de la pobreza». Frente a la innovación obligada, aprender a cuidar el entorno a la vez que reaprendemos a cuidarnos por nosotros mismos. Sin definición técnica de lo que nos falta, lo que necesitamos. Ni el territorio ni la ciudad se pueden definir a partir de ningún sistema de necesidades. Ni de un conjunto de hechos económicos. Visto así, nunca lo entenderemos. De hecho, hoy (que se leen las ciudades desde la perspectiva economicista) no se entiende el significado de la pobreza urbana.

Entender para celebrar el territorio (la ciudad, la casa) y también para lamentarlo. Valorar los ciclos, las estaciones, el tiempo cíclico que lo recorre. Perseguir la proporcionalidad, frente a la desmesura y el despilfarro. Habitar, en fin, un verbo de vida.

Referencias Bibliográficas

Cecla, Franco de La  (1982)   Il potere di abitare   Rimini, Libreria Editrice Fiorentina

Illich, Ivan  (1985)   La reivindicación de la casa,   Alternativas II, ed. Joaquín Mortiz/Planeta, 1989, México

Illich, Ivan  (1985)   H2O y las aguas del olvido   ed. Cátedra, Madrid, 1989

Illich, Ivan  (1978)   «El mensaje de la choza de Gandhi»,   Ixtus, Espíritu y cultura (Ivan Illich: La arqueología de las costumbres), Nº 28 año VII, Cuernavaca, México, 106 págs (Disponible en la red en: http://www.ivanillich.org/LiIxtus.htm)

EL ENFOQUE APRECIATIVO: LA MONEDA DICE POR AMBOS LADOS “GANA-GANA”

Seguimos incorporando metodologías que apuestan por poner en valor.

http://www.amauta-international.com/AppreInq.htm

EL ENFOQUE APRECIATIVO:
LA MONEDA DICE POR AMBOS LADOS “GANA-GANA”

Juan Ricardo Orduz G.
Fundación Neo-Humanista

Introducción:

La encuesta apreciativa o enfoque apreciativo ( appreciative inquiry) es un conjunto de buenas ideas, compartidas por un gran número de consultores, acerca de la forma como debe ser concebido, investigado y ejecutado un proceso de cambio organizacional o comunitario.

Es una técnica, un arte y un paradigma:

– Como técnica, el enfoque apreciativo (EA) es una herramienta muy útil que hace explícitos unos pasos, a través de una serie de preguntas cuidadosamente diseñadas, para abordar una realidad empresarial o comunitaria.

– Como arte, el EA es un estilo para recorrer las formales entidades y áreas de una organización, con la mirada sorprendida del niño, abrazando el misterio que tenemos en frente, para obtener en forma creativa e innovadora múltiples perspectivas de una misma realidad.

– Como paradigma, el EA es una forma de pensar, actuar y sentir todas las realidades que nos rodean. Emplazadas desde esta lente, como facilitadores del cambio, podemos abordar cualquier situación de las empresas o comunidades para encontrar lo generativo, positivo, viable y posible.

En últimas, el enfoque apreciativo es una herramienta, dentro de un formato de seminario-taller, donde a través de unas dinámicas subgrupales y una serie de preguntas clave, usted sacude la memoria de los participantes hacia esos momentos energizantes de éxito durante el pasado, creando así una nueva energía positiva y sinérgica para el futuro inmediato de la organización.

De “Qué problema usted tiene” a “Cuéntenos su Principal Logro”

El foco tradicional en el manejo del cambio organizacional está centrado en la óptica del problema, el diagnóstico y la búsqueda de un tratamiento efectivo para esa situación “anómala”. Detrás de este enfoque, el foco primario es “qué está mal, dañado, roto o fuera del tema”, por supuesto con el fin de “resolver el problema”. Desde una perspectiva psicolingüística y constructivista, el colocar demasiada atención en las etiquetas con las cuales describimos los síntomas de una enfermedad, nos lleva a la larga a generalizar los síntomas a toda la entidad, a enfatizar la “importancia de resolver el problema” que no sería otra cosa distinta a, como diría Mafalda, convertirnos en “problemolólogos”, olvidando la esencia de la búsqueda que es dar solución a las inquietudes que nos rodean. Sin embargo el enfoque “problemológico” no tiene sólo esa consecuencia en la concepción de un modelo mental limitado. También la concepción “problemológica” de la vida tiende a seguir un patrón mecánico y antisistémico para resolver sus dudas: analiza, divide en bloques separados realidades ecológicas inseparables, intercambia y “remueve” ( si es necesario) el foco del problema ( sean personas, relaciones entre personas o subsistemas dentro del sistema “enfermo”).

El ojo apreciativo se encuentra ligado de manera íntima a los paradigmas cognitivos y sistémicos emergentes en la actualidad. En una mirada apreciativa predomina la esencia por encima de lo superficial, interesa la globalidad sistémicasobre la disección analítica de las partes, y sobretodo, subyace un enorme respeto por la capacidad del sistema (llámese empresa, comunidad, familia, etc.) para encontrar sus propios recursos y resolver desde su historia de logros el futuro que le espera.

Para Sue Annis Hammond, el ojo apreciativo del consultor asume que en cada pieza de arte habita la belleza, en cada organización hay un misterio de sorpresas y profundas realidades espirituales por ser escuchadas y colocadas a la luz de un contexto: “las organizaciones son expresiones de la belleza y el espíritu, son organismos vivos donde todas sus partes están definidas por su totalidad y su relación con el entorno”. Peter Lang, bautiza a este enfoque como salutogénico, centrado en la salud, y afirma que nuestra responsabilidad como interventores y consultores es apostarle a esa realidad viva y desde allí, construir sus opciones de esperanza y futuro.

Una comparación de ambos modelos mentales podría ser la siguiente:

ENFOQUE “SOLUCIÓN DE PROBLEMAS”

ENFOQUE APRECIATIVO

“Filtro: Carencias”

1.Identificación del Problema

Apreciar y Valorar

1.Lo Mejor “Qué Es”

2.Analisis de Causas

2.Visualizar “Qué debería Ser”

3.Análisis de Posibles Soluciones

4.Planeación Acción

(Tratamiento)

Presunción Básica:

una organización es un problema

a resolver

3.Dialogar “Qué podría Ser”

4.Innovar “Qué Será”

Presunción Básica:

una organización es un misterio a ser abrazado

Tomado de Hammond ,1998

En síntesis, estudiar de manera apreciativa cualquier empresa o comunidad nos conduce a:

Preguntarnos y preguntar a la organización: Qué es lo que funciona allí. Preguntarnos y preguntar por esos altos momentos de excelencia que han vivido, por esas experiencias cumbre donde han construido logro y éxito. Preguntarles a esas personas que lo vivieron y lo conocen, cómo sería posible repetir sus éxitos y logros excelentes.

Presupuestos del enfoque apreciativo

Un supuesto es un punto de partida o premisa que el interventor considera sustancial para el uso de una herramienta. Los expertos en el enfoque apreciativo resaltan con énfasis el peligro y la incoherencia de no estar muy convencido el facilitador del uso de la herramienta, o peor, usar EA dentro de un proceso cuyo punto de partida fue el tradicional modelo de solución de problemas. La advertencia para los facilitadores es clara: no puedes usar algo que no te convence o que no tienes asimilado dentro de tus creencias. Quizás con otras herramientas no exista ningún lío. Con el EA, como ahora nos iremos a dar cuenta, las presunciones construyen ya la intervención.

Hammond, Lang y MacLeod resumen las premisas así:

En toda organización, sociedad o grupo hay algo que funciona. Visita cualquier empresa y encontrarás una gran colección de historias exitosas sobre la calidad humana y el esfuerzo de un puñado de hombres para hacer de esa colectividad lo que hoy es. Bajo un modelo sistémico, centrado en no despedazar la ecología del mismo, el facilitador encuentra que son las redes, los ciclos (o “loops”) y sus historias, las que construyen a diario el devenir de la organización.La forma como enfocamos las cosas, de entrada aporta la solución y comienza a ser nuestra realidad. La forma como contamos las historias de nuestro grupo de trabajo, la forma como percibimos nuestra historia personal al interior de ese grupo, todo ello forma la figura sobre el fondo. Los problemas no dejan de existir en el EA, lo que cambia es nuestra mirada sobre la gestalt. Si tú te centras en un modelo causa-efecto lineal, seguro bien pronto encontrarás buenos “culpables”. Si te centras en EA, encuentras gente responsable por todas partes.La realidad es creada a cada momento, y existen múltiples realidades. Esta presunción le otorga una enorme responsabilidad a los actores del sistema para construir percepciones saludables de sí mismos y de su entorno. Invita también al sistema en pleno a adoptar posturas equidistantes, así como a nutrirse de todas las miradas que puedan aportar valor agregado al diseño de un futuro esperanzador para la organización.El acto de hacer preguntas acerca de una organización o grupo, influencia al grupo en alguna forma o hacia algún camino. El tradicional enfoque de hacer preguntas que no influencien cierto tipo de respuestas parte de un enfoque “objetivo” donde el investigador no se unta de la realidad que investiga. Quizá eso quede bien para explorar anémonas de mar, más no para el intenso, sistémico e interconectado universo psicosocial. Investigador, consultor, asesor o facilitador: tu sola presencia ya crea una condición inevitable en el grupo.Las personas tiene más confianza y confort para viajar al futuro (desconocido) cuando cargan hacia delante partes del pasado (conocido). Llámelo el presupuesto del viajero seguro. En todo caso, la función del facilitador muchas veces es ayudar a explorar con los viajeros de la nave del cambio organizacional cuáles son aquellas cosas positivas del pasado que le gustaría ver hacia dónde se dirige. Seguro que hay viaje. Dice Sue Annis: “si nosotros cargamos partes del pasado hacia delante, ellas podrían hacer que mejoren ese pasado”. Es decir, también somos responsables de cómo honremos ese pasado.Es importante valorar las diferencias. El EA construye su intervención en la red inagotable de recursos existentes en todo el sistema. En el EA no existen “incompatibilidades” o “diferencias irreconciliables”, existen tan sólo diferencias, las cuales pueden hacer al sistema más poderoso, sinérgico y viable en el futuro.El lenguaje usado por nosotros, crea nuestras realidades. Sostiene Lang que el lenguaje es el aire que respiramos. El aire entra y sale, es de todos y es de nadie. Bajo un enfoque apreciativo, el facilitador anima al sistema a desarrollar juegos de lenguaje (Wittgenstein) útiles, metáforas lingüísticas saludables, una gramática de la esperanza.Las palabras representan realidades emocionales, no sólo racionales. Aunque más adelante hablaremos del “lenguaje del déficit” introducido por Gergen, es claro que el uso de palabras como “disfuncional, co-dependiente, stress, adicción, depresivo, consumido por”, nos conectan de inmediato a realidades negativas que pueden llevarnos de manera riesgosa a generalizar y estados, pensamientos y actitudes de las personas, que en ningún momento reflejen la totalidad del ser humano, la organización o la comunidad. Hablar sólo de “la crisis, lo malo, lo negativo, lo difícil, lo crítico”, advierte el EA, es comenzar a girar en un círculo vicioso centrado en sólo aquellas historias que nos recuerdan todas aquellas cosas negativas.

En síntesis, el modelo mental del EA es una invitación a hacernos cargo acerca de la forma como hablamos, como conversamos y como construimos de manera responsable una realidad mejor.

Ciclos y Patrones Sistémicos del Cambio Organizacional:

 

 

El procedimiento:

El uso del EA comienza por la elección de un tópico, tema o asunto que quiera ser investigado en la organización o comunidad. La descripción misma del tema otorga al facilitador y al grupo las opciones para su exploración. Por ejemplo si yo quiero conversar con el grupo sobre la “improductividad” o la “falta de competitividad” del negocio, seguro que lo que obtendremos serán muy buenas historias acerca de “incompetencia” de la gente. En cambio, al bautizar el tópico del taller: “nuestra competitividad actual y futura”, es bastante probable que se logrará el emplazamiento del grupo hacia el estado deseado.Luego de la elección del tópico, el facilitador diseña las preguntas que permitan explorar el tema. Las preguntas serán planteadas en el desarrollo de la intervención grupal, para luego, con sus respuestas el mismo grupo diseñará la estrategia de cambio organizacional. Un buen ejemplo de preguntas EA puede ser el siguiente:

– ¿ Qué es lo que usted valora más al ser miembro de este equipo?, ¿Por qué?

Después de diseñar las preguntas clave se realiza el ejercicio bautizado por el EA como encuesta o entrevista apreciativa, donde los participantes del proceso se convierten en investigadores y participantes del estudio, cuyo objetivo es obtener esa información relevante para potencializar el futuro esperado. La entrevista o encuesta puede hacerse a través de un ejercicio por parejas, donde cada uno por un espacio de media hora entrevista a la otra persona, en el mejor estilo periodístico, guardando un ambiente se sorpresa y maravilla. Cada uno interroga al otro siguiendo las preguntas expuestas por el facilitador, centrando la entrevista en los momentos de mayor logro, documentando qué hizo posible cada logro dentro de la persona y fuera de ella. Al final, no se extrañen, el ambiente de la entrevista es de una energía, excitación y percepción de logro inusuales, propios del EA.Luego de la entrevista, el grupo o los subgrupos construyen la “Proclamación Solemne” o “Proposición Provocativa”, ejercicio diseñado en grupos de cuatro personas, donde cada pareja le relata a la otra el conjunto de valores, cualidades y atributos encontrados en la entrevista. Con la suma de todos aquellos atributos que definen a un equipo, a un área de la empresa o a la empresa misma, el grupo elabora la descripción del estado ideal como si ya estuviera sucediendo. Este último aspecto marca una diferencia interesante con el diseño de una visión a cinco años, donde el lenguaje utilizado es el “seremos, lograremos, etc.”, lenguaje en conjugación de futuro. Los criterios para elaborar la proposición son rigurosos y deben estimular a lo siguiente, según Hammond:

– es provocativa la frase?: nos desafía, nos estira, nos conduce a innovar?.- está enraizada en ejemplos concretos?- es realmente el estado que nosotros queremos?, nos apasionamos defendiéndola?.- Está el estado descrito en afirmativo y en presente?, usamos palabras como “no”, “ni”, “nunca”, etc.?

Lo que sigue después de la formulación de la “proclama” es variado. Desde acciones concretas y planes de trabajo, pasando por mesas y comisiones de grupos de participantes, hasta intervenciones en el entorno para involucrar consumidores, comunidad, “stakeholders” y cuanta gente se quiera involucrar.

Conclusión con Metáfora

Finalmente, el EA no aporta respuestas políticamente correctas. Toda información o ejemplo que provenga de allí debe ser tratado con dignidad y respeto, dado que responde a las esperanzas legítimas, aquí y ahora, de un colectivo que sabe hacer las cosas bien y siempre ha querido hacer las cosas mejor.

El EA es una apuesta formal en la capacidad real de la organización o la comunidad. Es una apuesta posible en lo imposible. Para convencernos del tamaño de la apuesta por parte del líder o facilitador, quiero compartirles la siguiente historia, que bien resume la esencia del enfoque apreciativo:

Un gran guerrero japonés, llamado Nobunagá, decidió atacar al enemigo aun cuando sus hombres eran sólo un décimo de los que le oponía la facción rival. Se hallaba cierto de vencer, pero sus soldados estaban en duda.

Durante la marcha se detuvo ante un templo del Shintó y dijo a sus hombres:

– Después que visite el santuario arrojaré una moneda al aire. Si sale cara, venceremos; si cruz, seremos vencidos. El destino nos tiene en su mano.

Nobunagá entró en el santuario y ofreció una plegaria silenciosa. Al volver, arrojó una moneda. Salió cara. Sus soldados quedaron tan ávidos de lucha, que ganaron fácilmente la batalla.

– Nadie puede torcer la mano del destino – le dijo su asistente después del combate.

– No, en verdad – respondió Nobunagá, enseñando una moneda que había sido duplicada, de modo que mostraba cara de ambos lados.

Referencia Bibliográfica

Hammond, Sue Annis. The Thin Book of Appreciative Inquiry. RBH, 1998.

Lang, Peter. Afirmative Questions. Existing in the Worlds of the Other. Exploring the Wonder of the Organization´s Identity. Seminario-Taller en Santafé de Bogotá, Febrero de 1999.

MacLeod, Carolyn. Appreciative Inquiry: Prosperity Thinking, a new social practice for facilitating systemic change. Pre.Conference Workshop, Enero 1999, Congreso Internacional de la IAF.

NOTA: Tus comentarios sobre el presente artículo nos serían muy útiles. Por favor dirigirlos a GBL05000@inter.net.co

“Se utilizan casos individuales para condenar a una clase social” | Periódico Diagonal

Por mi parte, no me interesa tanto el debate sobre la clase, que sería más sociológico, sino el discurso sobre la estigmatización y límites a las posibilidades de vida.

 

¿Qué esconde la palabra ‘chav’?

No creo que nadie sea ‘chav’. Es un término despectivo, un insulto contra la gente pobre. La idea a la que me opongo es la de que ahora todo es clase media y que todo lo que queda de la clase trabajadora es esta representación de gente problemática, vaga, estúpida, alcohólica, que vive en comunidades rotas. Y no es cierto. Lo que hay son individuos con problemas, pero sólo se representan a ellos.

https://www.diagonalperiodico.net/culturas/23243-se-utilizan-casos-individuales-para-condenar-clase-social.html

 

 

 

No sólo duelen los golpes (incorporando el género)

Sobre género, roles, niveles, desigualdades, socializaciones, aprendizajes, renuncios propios, pero me quedo con lo planteado como relaciones de poder y ese tipo de relaciones que contadas sobre planos de poder son extrapolables otros contextos y corporativismo que se genera para mantener esos espacios de poder.
Se recomiendo ver en directo, con las orejas abiertas y ganas de escuchar. Sin prejuicios. Porque ya hace tiempo que no somos seres puros, pero si que tenemos la capacidad de aprender de quienes nos rodean.

Investigación ciudadana (I): Construyendo herramientas de saber al alcance de tod@s

Para quienes venimos de la investigación más clásica. Un articulo recomendable. Simplemente por como plantea al final. Ir abriendo miras e ir incorporando.

“Si crees que la investigación no va contigo o no está a tu alcance, parece que el tiempo no te da la razón. La investigación engloba toda actividad orientada a la obtención de nuevos conocimientos, ya sea a partir de cuestionar hechos o resultados previamente dados por ciertos, dar respuesta a preguntas o arrojar luz a nuevos fenómenos, y en definitiva contribuir al desarrollo de teorías que explican lo que ocurre, o la investigación este orientada a su aplicabilidad a través de desarrollar soluciones a problemas concretos. ¿Quién no tiene una pregunta a la que le gustaria poder dar mejor respuesta a partir de contar con datos o evidencias? .

La investigación tradicionalmente se ha desarrollado y se continúa desarrollando con enfoques (y bases epistemológicas) muy diversos. A lo que se une, que  recientemente este atravesando por un periodo de “movimientos sísmicos”. Tal como extensamente ha descrito Boaventura de Sousa Santos (desde la sociología de la ciencia) las instituciones del conocimiento (principalmente Universidades), y las concepciones del conocimientos y métodos que sustentan el saber, estan bajo una presión hiper pública (con la emergencia de concepciones del conocimiento abierto y accesible, en tanto que bien común) y una presión hiper privada (a favor de una mayor restricción de acceso y privatización del proceso parte de la globalización neoliberal).

Seguir leyendo: http://www.eldiario.es/interferencias/Investigacion_ciudadana-herramientas-interaccion-conocimiento_6_214238589.html